jueves, 12 de diciembre de 2019

Libro



Rafael Ramón Guerrero
 Avicena (ca. 980-1037)
Madrid, Ediciones del Orto, 1994, 96 páginas 
[Biblioteca Filosófica, nº 9]
ISBN 84-7923-036-3

ÍNDICE

I. CUADRO CRONOLÓGICO 9
Datos biográficos 11
Acontecimientos filosóficos y culturales 11
Acontecimientos políticos y sociales 12
II. EL FILÓSOFO Y SU FILOSOFÍA 13
l. LA FILOSOFÍA EN EL ISLAM 15
Los orígenes de la filosofía 15
Características 16
Los primeros filósofos 18
2. LA VERDADERA FILOSOFÍA DE AVICENA 21
Planteamiento de la cuestión. 21
Avicena ¿filósofo o místico? 22
3. AVICENA Y LAS CIENCIAS 24
La clasificación de las ciencias 24
La filosofía teórica y sus divisiones 26
La filosofía práctica y su división 28
La Lógica como ciencia instrumental. 29
4. METAFÍSICA. EL SER Y EL UNIVERSO 31
Naturaleza y objeto de la Metafísica 31
El ser y sus divisiones 33
La estructura metafísica de la realidad 36
5. LA FILOSOFÍA DEL HOMBRE 39
Naturaleza del hombre. Cuerpo y alma 39
El alma y sus facultades 42
El estudio del intelecto 44
La ciudad aviceniana 47
III. ECCIÓN DE TEXTOS 51
IV. BIBLIOGRAFÍA 89

El pensamiento filosófico en el mundo islámico fue, en efecto, autónomo e independiente, con características propias y diferenciadoras. Fue una respuesta a los problemas que vivieron y sobre los que pensaron quienes lo expusieron. Para ellos, adoptar y adaptar el pensamiento griego significó encontrar soluciones a las dificultades que impedían el libre desarrollo de ideas en el mundo musulmán. La filosofía griega proporcionó, por la madurez de su evolución, respuestas adecuadas a las múltiples preguntas que se planteaban en el Islam.
La aceptación, asimilación y uso de elementos ajenos a la cultura en que se formaron los falâsifa (filósofos) tuvo como resultado la elaboración de doctrinas como las relaciones entre la filosofía y la revelación, la formación del universo, la naturaleza del hombre, la justificación racional de la profecía, la dirección y gobierno de la comunidad musulmana, etc. Como rasgos característicos de esta filosofía se pueden señalar los siguientes: ser de carácter religioso, porque parte de la reflexión sobre una verdad revelada; su naturaleza completamente racional, puesto que todo cuanto formula procede única y exclusivamente de la razón, incluso la suprema afirmación de la Primera Realidad; su carácter ecléctico, al servirse de doctrinas incluso contradictorias para la racionalización de la realidad; y su vinculación con la ciencia.
Hubo filosofía en el Islam porque previamente había madurado un pensamiento que tenía como núcleo central el Corán. Esta filosofía fue un nuevo camino para dar sentido a la Ley, con medios distintos a los usualmente empleados. Por eso, esta filosofía es religiosa y por eso estuvo vinculada a los otros aspectos de la cultura en que nació.
Este nuevo camino no fue sino el reconocimiento explícito de la razón. Está ligado a la aceptación y recepción de la filosofía y de la ciencias procedentes de Grecia, lo que obligó a que el pensamiento islámico se fijara definitivamente, no por su enfrentamiento con la tradición clásica, sino por apropiarse de los elementos que le convenían en su explicación de la realidad. Esta recepción se inició durante el siglo VIII y culminó a comienzos del siglo XI, cuando finalizaron las traducciones de obras científicas y filosóficas del griego al árabe. La lectura de éstas llamó la atención sobre la razón, lo que permitió que se considerara que la razón no es sólo una facultad que ofrece un método de interpretación de la revelación, sino también una nueva vía, independiente y autónoma, científica en tanto que seguía las reglas lógicas establecidas por Aristóteles, para alcanzar la verdad, aquella misma Verdad que el Profeta había dado a conocer a todos los hombres en un lenguaje accesible a ellos. La filosofía seguía un camino distinto al de la religión, pero convergente en la Verdad. La lectura y apropiación de ideas procedentes de Platón, de Aristóteles y de muchos neoplatónicos tuvo como consecuencia esa cualidad ecléctica con que hemos caracterizado a esta filosofía.

Finalmente, la cuarta peculiaridad radica en la vinculación con la ciencia. Muchos filósofos destacaron y contribuyeron al avance y progreso de la ciencia, de la que luego viviría gran parte de la cristiandad latina y la comunidad judía hasta entrada la Edad Moderna. La filosofía aristotélica, la neoplatónica y el desarrollo de las ciencias sirvieron como lenguaje común entre las tres civilizaciones, a pesar de que ciencia y filosofía fueran combatidas en nombre de una interpretación tradicional del texto revelado.

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miércoles, 11 de diciembre de 2019

Libro



Luis Miguel Pino Campos
La religión en Ortega y Gasset
Madrid, Ediciones del Orto, 2000, 96 páginas 
[Biblioteca de las Religiones, nº 11]. 
ISBN 84-7923-239-0

ÍNDICE

l. CUADRO CRONOLÓGICO Y ESCRITOS DE ORTEGA CITADOS 7
II. IDEAS RELIGIOSAS EN LA OBRA DE JOSÉ ORTEGA Y GASSET 13
1. Introducción 14
2. Síntesis de sus propias creencias y afirmaciones 19
2.1. Sus propias creencias 19
2.2. Aspectos religiosos en el pensamiento de José Ortega y Gasset 21
2.2.1. La necesidad de la religión, actitudes y disfraces 21
2.2.2. Las formas de Dios 31
2.2.3. Cristianismo, Iglesia Católica y Teología 38
2.3. Personal historia de la religión 43
2.3.1. Edad Antigua 44
2.3.2. Edad Media 53
2.3.3. Edad Moderna 58
2.3.4. Edad Contemporánea 60
III. SELECCIÓN DE TEXTOS 63
IV. BIBLIOGRAFÍA SELECTA 93

José Ortega y Gasset habló de religión y religiones, del Catolicismo y Protestantismo, de su historia, de Dios y de dioses, de ritos, cultos y fiestas religiosas. En este libro expondremos una síntesis de algunas de sus principales ideas y deseamos que su lectura permita un mejor conocimiento de su obra entre quienes ya la han leído o una invitación a su lectura entre quienes no la conocen aún. No cabe duda de que Ortega ofrece un repertorio tan amplio de temas que no sólo interesa al filósofo, al crítico literario, al ensayista, al historiador, al naturalista, al filólogo o al estudioso de las religiones, sino que sus escritos tienen interés para todos cuantos se ocupan del avance de la ciencia y la técnica, de la interpretación de la historia, de la actualidad política y económica de España y Europa, de la evolución del pensamiento, de los mitos clásicos, de profesiones y artes diversas, etc. Y desde cada perspectiva, en esta ocasión desde la religiosa, la lectura de Ortega aporta numerosas ideas y sugerencias.
Llama la atención, sin embargo, que en España no se haya atendido con la frecuencia esperada la aportación que la obra de Ortega representa en algunas parcelas de la actividad científica y docente. En lo político es bien conocida la animadversión o admiración que aún genera en unos y otros ciudadanos. Sirvan de muestra las declaraciones de Thomas Mermall en un reciente artículo (EL PAÍS, 23-X- 1997, p. 14), en el que afirmaba que no comprendía la «resistencia, o más bien la hostilidad» de los españoles a la lectura de uno de los libros de Ortega (La rebelión de las masas) más leídos fuera de nuestro país y que tantos estudios ha tenido por parte de sociólogos y críticos extranjeros. Por nuestra parte, nos hemos ocupado, entre otros aspectos de su obra, de la presencia del mundo clásico, de los mitos, de los conceptos de humanismo y humanidades, y de las interpretaciones semánticas de vocablos grecolatinos.

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