jueves, 10 de octubre de 2019

Libro



Amalia González Suárez
Aspasia (ca. 470-410 a.C.)
Madrid, Ediciones del Orto, 1997, 96 páginas 
[Biblioteca de Mujeres, nº 3]. 
ISBN 84-7923-128-9 PVP 7,00 €

ÍNDICE
I. CUADRO CRONOLÓGICO 7
A) Datos biográficos 8
B) Acontecimientos culturales. 8
C) Acontecimientos políticos y sociales. 8
II. ASPASIA 11
1. APROXIMACIÓN BIOGRÁFICA .12
2. ¿ASPASIA BICÉFALA? 19
3. SU FAMA DE HETERA 25
4. CONSEJERA MATRIMONIAL Y MAESTRA DE
RETÓRICA 29
Consejera matrimonial 31
El discurso de Aspasia en el Menéxeno 39
Significación de Aspasia en el Menéxeno 41
Aspasia y Diótima 47
El discurso reproducido por Tucídides en su Historia de la Guerra del Peloponeso 49
5. ASPASIA Y LA GUERRA 51
Desencadenamiento de la guerra de Samos 51
Guerra del Peloponeso 56
6. ASPASIA Y SUS CONTEMPORÁNEOS. 57
Eurípides 57
Sócrates 61
Aristófanes 65
7. ¿DÓNDE LLORÓ PERICLES?: EL PROCESO CONTRA ASPASIA 67
8. ASPASIA COMO MODELO REAL 72
Heloísa 72
Elza Rozenberga 73
9. ASPASIA COMO MODELO EN LA FICCIÓN 74
10. CONCLUSIÓN 75
III. SELECCIÓN DE TEXTOS 77
IV. BIBLIOGRAFÍA 91


Toda la recreación literaria que de Aspasia se hizo estuvo en relación inversa al descuido histórico que extravió dos obras en las que su figura es el tema central y que fueron compuestas por autores que la conocieron directa- mente, aunque esto no impidió diversa presentación: la Aspasia de Esquines y la de Antístenes. Este sería el primer paso de una «solidaridad amnésica», que, paradójicamente, la hizo tan famosa como desconocida, es decir, tan nombrada según diversos «a propósitos» como olvidada para la Historia. De ahí que la reconstrucción de su historia no pueda evitar la apuesta por el fragmento y las hipótesis que intenten hallar alguna coincidencia entre los opuestos.

Dado que los historiadores antiguos no mostraron interés por ella, y que importantes testimonios como los mencionados de Esquines y Antístenes han desaparecido, es difícil que podamos llenar determinadas lagunas de biografía intelectual, pero, aún así, el mostrarlas, contribuiría a introducir a Aspasia en una Historia que tiene como característica el ser la de las olvidadas, que, al fin y al cabo, también es Historia, puesto que fue en nuestro pasado donde se decidió quienes eran significativos y quienes no. En definitiva, frente a la «solidaridad amnésica» de la que hablábamos antes, tenemos como tarea la «solidaridad anamnésica» que repare injusticias y llene lagunas teóricas.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Libro



Anagnostakis, M.
Los Poemas (1941-1971)
Intr. y ed. bilingüe de A. Silván
Madrid, Ediciones Clásicas, Madrid, 1996. X+296 pp.
ISBN 84-7882-239-9. PVP 18,00 €

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN l
NOTAS SOBRE EL AUTOR Y SU OBRA 27
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 29
LOS POEMAS (1941-1971) 35
ÉPOCAS
Inviemo1942 39
Espera 43
Fecha indeterminada 45
Llegará un día... 47
13.12.43 51
Una fecha hace años 55
Los vencidos 59
Búsqueda 61
Ahora 63
Epitafio 65
Cinco pequeños temas 67
Poemas que nos leía una tarde el sargento Otto V... 77
La Guerra 83
Jaris 1944 87
La nueva canción 91
ÉPOCAS 2
I 99
II 103
III 107
IV 109
V 113
VI 119
VII 125
VIII 129
PARÉNTESIS
Paisaje 139
Epitafio 141
Conciencia 143
Hombres. 145
A Nikos E:.. 1949 149
ÉPOCAS 3
El amor es el miedo... 153
Cabizbajos pasaron... 157
Aquí no es... 165
Comenzó una lluvia silenciosa... 169
Colores de crepúsculo ido... 173
Ahora... 175
Un último encuentro... 177
Los pasos rítmicos... 179
Si me acuerdo... 181
Por la mañana 183
Escribieron su nombre... 185
Epílogo 187
LA CONTINUACIÓN
Llegaste cuando yo... 191
Estas no son las calles... 195
La Cena 197
Era preciso... 201
Aquí... 205
El ajedrez 207
Cuando por las noches... 209
Cada mañana... 211
Y faltaba aún... 213
Allí... 215
LA CONTINUACIÓN 2
Eran hombres... 221
La traición. 223
En lugar de vociferar... 225
Cuando me despedí... 229
Hablo... 233
LA CONTINUACIÓN 3
Ahora hablo de nuevo... 239
Los sosias 243
El muerto 245
Por la noche llegan... 247
El naufragio 249
La decisión 251
Jugábamos de broma... 253
Se produjo el desafuero... 255
Un ladrón... 257
Bajo los raíles... 259
Cada vez más al desnudo... 261
Sólo tú lo sabes... 263
Los epígonos 265
Las palabras cesaron ya... 267
Ahora es simple espectador... 269
A qué ayuda pues... 271
No existe la multiplicidad 273
Todos los personajes... 275
Dedicatoria 277
EL OBJETIVO
Poética 281
Ami hijo... 283
El cielo 285
Salónica, días de 1969 d.C. 287
Epitafio 291
Apología de un sumiso a las leyes 293
Plegaria 295
Jóvenes de Sidón, 1970 297
If... 299
Relato sentimental 301
Anteproyecto de Ensayo de Formación del Espíritu Cívico 305
Crítica 307
Epílogo 309

Si la sorpresa supone lo inesperado de lo que sorprende, el contacto inicial con la poesía de Manolis Anagnostakis (Salónica, 1925) dejó en mí una sensación de íntima paradoja difícil de definir pero que en todo caso es donde reside el impulso constante que generaría la traducción de la obra que ahora me atrevo a ofrecer a otros lectores. La sorpresa se presentó como esperada; nacía, se prolongaba en un espacio que reclamaba como familiar, suyo de antemano. Un crecimiento que veía su correlato en la experiencia en otro ámbito -en realidad el mismo en esencia- a medida que se me ofrecía la oportunidad, durante mi permanencia en Grecia hace años, de penetrar en el carácter del pueblo griego en su historia más actuante, en su manera de concebir la vida, de valorar lo cotidiano y lo trascendente, en sus esperanzas y sus decepciones, sus luchas y sus indiferencias, las victorias y las derrotas, el sentido de su vergüenza y de su orgullo. Ello contribuía a una acogida natural de lo que no cesaba de crear la emoción del descubrimiento: una poesía, voz única, emanada aquí de las fuentes mismas de la vida, de la experiencia personal abierta en lo colectivo. Mas el conocimiento que me fue posible, con las limitaciones de la lejanía en el tiempo, del entorno histórico, social y espiritual, en que esa poesía había nacido -durante el curso de la ocupación italogermana, la guerra civil y los años que se sucedieron a raíz de ésta- no podía explicar suficientemente aquel sentimiento de proximidad en mi trato con ella como lector. Tal proximidad venía necesariamente determinada, al menos especialmente favorecida, por vivencias anteriores a mi estancia en aquel país. Quizás el juicio ajeno, imparcial, ayude a eliminar lo que de otro modo no conseguiría alejar la sospecha de ser resultado de una sugestión: «El escritor griego contemporáneo -señala Denis Kohler al hablar de la generación a la que pertenece Manolis Anagnostakis- como el escritor español nacido en el franquismo, es, a imagen de su pueblo, un hombre cuya memoria sangra y al que Grecia le duele». Se trata, dice más adelante, de «una generación de la derrota».
Dejando para otro lugar las consecuencias que se derivarían de admitir o no el último aserto, dado que resultaría imposible reflejar aquí las implicaciones de la polémica suscitada en el campo de la crítica desde que apareciera esta caracterización propuesta por B. Leondaris, y ya que sería también arriesgado pensar en su transferencia a la poesía española de postguerra -aquí, además, sí hubo una poesía de la victoria-, es bastante verificable la existencia de un acusado paralelismo entre el clima espiritual que provocó el pathos poético que agitó entonces el alma de los escritores griegos y el que motivó a muchos de los nuestros.